Si es cierto que hay profesiones un tanto diferentes, que a algunas nos pueden dejar soñando, la de matrona seguramente esté en lo más alto del cartel. De hecho, a pesar de la atracción que las multitudes ejercen sobre profesores, cuidadores, cirujanos y pilotos de avión, es la profesión de partera la que siempre ha parecido la profesión más bella del mundo.
¡De hecho, es la primera persona que sostiene en brazos a un bebé recién nacido! Pero también porque habrá acompañado a la madre de este último durante los meses en que éste estuvo evolucionando en su vientre, y por tanto es testigo de la llegada de multitud de vidas a la Tierra a lo largo de su carrera. Pero, ¿cómo se llega a ser partera? ¿Cuál es el viaje que hay que completar antes de poder estar en primera línea durante muchas entregas?
Matrona: una profesión y una vocación
En primer lugar, si es cierto que esta profesión la ejercen más del 95% de las mujeres, también lo es que el 5% restante son hombres, a los que luego se les llama médicos parteros. En todo caso, La profesión de matrona es parte integrante del mundo hospitalario, es decir, trabaja en estrecha colaboración con otras diversas profesiones que también tienen una relación muy estrecha con el parto. Así, las parteras están en contacto constante con los anestesiólogos, que están allí para realizar epidurales analgésicas, y con los obstetras-ginecólogos, que generalmente están presentes en caso de complicaciones e intervenciones de cesárea.
Pero sucede a menudo, sobre todo en los últimos años, que una matrona puede atender ella misma el parto, sin la intervención ni la presencia de compañeros del hospital. Pero volvamos a lo básico, 9 meses antes, porque la misión de una matrona en realidad comienza unas semanas después de que una mujer supiera por una fuente fiable que iba a ser madre.
De hecho, la matrona acompañará a la futura madre durante todo el embarazo, apoyándola psicológica pero también físicamente durante los últimos meses. Mientras se realizan ecografías y diversos exámenes para comprobar el correcto desarrollo del embrión, que con el paso de las semanas se convierte en un bebé calentito y abrigado en el vientre de su madre. Luego, justo después del nacimiento, haya dado a luz o no, es ella quien es responsable del recién nacido y, por tanto, quien le proporciona los primeros cuidados cuando acaba de dar el primer grito de vida.
¿Qué estudios y formación para ser matrona?
Convertirse en partera requiere 5 años de educación superior después de obtener el bachillerato, preferiblemente el bachillerato científico. 5 años que pueden dar acceso al estatus de diploma estatal de partería. Gracias a este diploma, eres seleccionado para un año conocido como Licencia de Acceso a la Salud o Curso Específico de Acceso a la Salud. Es entonces cuando, en un período de 4 años, comienza la adquisición real de la profesión de partera, dentro de las 38 escuelas públicas hoy aprobadas por el Ministerio de Salud. Al estar estas escuelas vinculadas a Centros Hospitalarios Universitarios, la formación se divide en 2 partes de 2 años cada una. Al finalizar el primer ciclo, si apruebas el examen, obtendrás un diploma de educación general en Ciencias de Partería. Luego, durante el segundo ciclo, se organizan 2 años de formación alterna Escuela-CHU, con la realización de unas prácticas de 6 meses en un centro hospitalario al finalizar los estudios. Luego viene la fase de redacción de una disertación de fin de estudios y la validación final de un Certificado de Síntesis Clínica y Terapéutica.
Así, por fin podemos trabajar como matrona en un entorno hospitalario, o incluso dar a luz a madres a las que hemos seguido durante su embarazo en casa, como se ha vuelto cada vez más habitual en los últimos años. También puedes, si lo deseas, continuar tus estudios con vistas a la obtención del diploma interuniversitario en ecografía en obstetricia y ginecología, pero en cualquier caso formamos parte del Consejo Nacional de la Orden de Matronas.
¿Qué cualidades se requieren para considerar convertirse en partera?
La bella profesión de matrona no está en crisis y, por tanto, no se ve afectada en modo alguno por el desempleo. Estés donde estés, seguro que encontrarás empleo en un hospital o clínica, siempre que estés cualificado y sea competente en tus propias funciones. Porque no hace falta decir que sigue siendo una profesión en la que damos mucho de nosotros mismos y de nuestro tiempo, que por tanto practicamos más por humanidad hacia los demás que por codicia.
Por lo tanto, ser partera es una vocación en sí misma, que nos permite apoyar y guiar mejor a los futuros padres en su próximo papel como educadores solidarios. El éxito de una vida familiar es, por tanto, muy gratificante para la matrona, a la que no es raro ver permanecer en contacto con la persona a la que ha acompañado durante todo el proceso de su embarazo hasta el seguimiento postnatal. Por último, ser matrona requiere cierto nivel de aplomo, tanto físico como mental o emocional, porque de vez en cuando pueden ocurrir golpes duros.
Así, la matrona ciertamente disfruta de la alegría de presenciar muchos partos que transcurren sin problemas, pero también puede encontrarse con dolores debidos a complicaciones durante el parto. Una situación que lamentablemente puede provocar cierta sensación de estrés si no se está lo suficientemente preparado física y psicológicamente. De ahí un salario razonable que a veces puede llegar hasta los 3000 euros al mes, bien merecido.
¿Cuáles son las misiones diarias de una matrona?
Si la principal misión de la matrona sigue siendo, por supuesto, la del parto, tiene muchas otras cosas que hacer durante los 9 meses que preceden a este último. De este modo, siguiendo de cerca la evolución del embarazo, orienta mejor a los futuros padres sobre las diferentes opciones que tienen a su disposición para el nacimiento de su hijo.
En función de las decisiones tomadas, las orienta a profesionales con los que trabaja en estrecha colaboración para que todo se pueda lograr en equipo el gran día. En los meses siguientes, ausculta periódicamente los latidos del corazón del bebé, la frecuencia de los de la madre. contracciones, la dilatación de su cuello uterino y el estado de su salud física y mental, para prepararla mejor para el feliz acontecimiento que vivirán juntos ahora que están hechos. confianza mutua!